La que ama el mar...
Pero ella no era de agua, ni tan
siquiera terrenal.
Vino desde cielo y a la tierra fue a
parar.
Con un corazón tan gigante que apenas
podía caminar.
Y con ojos de haber vivido en algún
divino lugar.
Con tu sonrisa me atrapaste y me
enseñaste a dar.
Que estamos de paso, y tu paso fue a
ras.
La que ama el mar...
Llegó con un cuerpo prestado y unas
alas de bondad.
Abrazarte fue un regalo, tenerte en mis
brazos... la eternidad.
Mi suerte encontrar un Ángel de verdad.
La que ama el mar...
Se marcho como vino despacito y sin
hablar.
Su dulce sonrisa, sus ojos de mas allá.
Siempre conmigo
Marina te he de llevar.
By hevo
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