jueves, 4 de septiembre de 2014

NANA PARA MARINA

La que ama el mar...

Pero ella no era de agua, ni tan siquiera terrenal.

Vino desde cielo y a la tierra fue a parar.

Con un corazón tan gigante que apenas podía caminar.

Y con ojos de haber vivido en algún divino lugar.

Con tu sonrisa me atrapaste y me enseñaste a dar.

Que estamos de paso, y tu paso fue a ras.

La que ama el mar...

Llegó con un cuerpo prestado y unas alas de bondad.

Abrazarte fue un regalo, tenerte en mis brazos... la eternidad.

Mi suerte encontrar un Ángel de verdad.

La que ama el mar...

Se marcho como vino despacito y sin hablar.

Su dulce sonrisa, sus ojos de mas allá. Siempre conmigo
Marina te he de llevar.


By hevo



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