miércoles, 17 de septiembre de 2014

LA CAJA

Llene una caja de besos
y la cerré para que no se escaparan
pero no tengo a quien dársela.
Ahora ya ni siquiera encuentro la llave.
Pero cada noche duermo con la caja
bajo la almohada, por si hace frió
y alguien entra a taparme.
Como un Hada descalza, con los pies sucios
muslos insinuantes, pechos apretados y despeinada
caminando por la Gran Vía de Madrid.
y si te acercas me agacho, gruño y araño.

by hevo

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