Eres escoria, podredumbre humana, que pasa por la vida de la gente contaminando, como chapapote que llega al corazón, fácil de adherirse, de difícil solución.
Desgarras con tus palabras heridas que sangran, añadiéndoles la sal de mis lágrimas.
Dueles con tu forma de ser, sin raciocinio conocido sin lealtad por la verdad sin saber ser o estar.
Eres un ángel exterminador de todo credo de verdad que sulfatas sin conciencia ni temor, sin razón.
Ahuyentas las buenas voluntades que crees reconocer en la amistad con tu risa hipócrita con tu puñal al abrazar.
Febril de un sin sentido jamás conocido y lleno de rencor, ira, omisión.
Ruin con quien te amo, dañino con su dolor, oscuro y a atemorizador.
Desafiante con tu mirada nunca limpia de noble corazón, cobarde ante el mundo real, nunca aprendiste de tu error.
Estoy en la orilla agarrada a una roca cubierta por tu pringue, seguiré batiendo mis alas aferrándome a la vida mas allá de tu cerco, porque tengo la esperanza de poder salir de esta oscuridad en la que me envolviste y de la cual he de limpiar una por una mis plumas para así poder volar.

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